lunes, 29 de junio de 2015

EL INFINITO.

En nuestra clase, se habla de números; de números grandes, de números pequeños; de números reales, de números inventados. Buscamos números y los encontramos por todos lados; números con significado, que tienen utilidad, que son necesarios. Recordamos cosas que ya sabemos; los números son interminables y para construir un número grande, sólo tienes que ponerle muchas cifras.
Creamos un número laaargo entre todos y todas, y su longitud, nos lleva a pensar que es el número más grande del mundo; Pablo dice que ese número tiene nombre, que se llama infinito. Ángela sin embargo, dice que no, que infinito es otra cosa. Surge un debate sobre esta idea y decidimos pedir ayuda en otras clases; con los niños y niñas de 5 años B, compartimos nuestras ideas sobre números y cada uno a partir de su experiencia, habla del infinito. Nos cuentan que el infinito no es un número, sino algo que no tiene principio ni fin; el espacio, los números, el tiempo,...
Ya en clase, buscamos la manera de representar todo esto, y encontramos una forma, nuestra forma. A partir de ahora, ya tenemos la manera de plasmar ese concepto de algo que no empieza ni termina nunca, para hablar, para compartir. Es el nuestro, válido en nuestro grupo, entre nosotros y nosotras.

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ALIMENTACIÓN SANA Y SALUDABLE.

Somos lo que comemos; y la alimentación es nuestra gasolina y el motor con el que funcionamos. Es por eso que desde pequeños, tenemos que cuidar la calidad, variedad y el origen de los productos que tomamos.
En ocasiones, olvidamos la importancia de todo esto, y no dedicamos tiempo a decidir qué comer, dónde comprarlo,... Recurrimos a comida que no es muy recomendable, dejándonos llevar más por el sentido del gusto y la vista, que por la conciencia y el raciocinio.
Intentando introducir a nuestros niños y niñas en hábitos de vida saludables que comiencen por una alimentación sana, recibimos la visita de Montse, toda una experta en este tema, que a través de varios talleres, nos ha acercado a temas tan importantes como la relación entre la alimentación y la salud, el respeto por los tiempos de cada alimento, la necesidad de consumir de todo y las consecuencias nocivas de tomar en exceso determinados productos.
Terminamos con una visita a un huerto, para apreciar el valor que tiene el trabajo del hortelano y el esfuerzo que hay detrás de lo que comemos a diario. Tocamos las plantas, olemos sus frutos, respiramos aire fresco, pisamos la tierra,...experiencias de vida.
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domingo, 28 de junio de 2015

ARTE ROMÁNICO.

La herencia de los romanos se reflejó en corrientes artísticas posteriores; el arte románico comenzó a transmitir mensaje, a querer contar cosas a las personas que pudiesen verlo. Cada obra contaba una historia y cada elemento, transmitía un significado.
Tratamos de reproducir algunos de ellos, y para hacerlo, intentamos ser realistas, fijándonos con cuidado para dibujar lo más real posible, un ojo, por ejemplo. Es la primera vez que somos conscientes de cómo dibujarlo para que se asemeje al real; hasta ahora, no hemos reparado en ello.
Encontramos similitud entre este arte que trata de contar cosas y las señales actuales, que también transmiten un significado; ¿lo conocemos?
Pero hay cosas para las que aún no se han inventado señales; ¿las construímos nosotros? ¿Cómo sería una señal que dijese que en esta clase, sólo se viene a disfrutar? Nuestros niños y niñas tienen un montón de ideas para hacerlo. ¡Manos a la obra!

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Tratando de ampliar la realidad que diariamente viven nuestros niños y niñas, resulta interesante hacerles ver que hay muchos más espacios y lugares de los que ellos conocen. Enriquecer su entorno, darles diferentes opciones, plantearles distintas propuestas; ahora que nuestra clase se ha convertido en un supermercado, les mostramos que hay muchas maneras de comprar y que todas son válidas. No sólo existe el gran supermercado, sino que también es igual de importante, la pequeña tienda de barrio. Sergio nos lleva a conocer la de su tío Manolo, y allí, disfrutamos del trato cercano, el contacto con el tendero, la oportunidad de charlar con él, la confianza y la tranquilidad de que nos hable de los productos que nos ofrece. Podemos tocar el peso, el datáfono, jugar a ser tenderos y clientes; conocemos a personas que le visitan para comprarle y entrañablemente, conocemos a la fundadora de la tienda, la mamá de Manolo.
Gracias por su hospitalidad y su dedicación durante el rato que estuvimos allí.

LA TIENDA DE MANOLO. on PhotoPeach

DEJANDO HUELLA PARA EL FUTURO.

A la hora de construir nuestra cápsula del tiempo, decidimos que debe reflejar nuestra identidad, como grupo pero también como sujetos individuales. Juntos, formamos la clase de Infantil de 4 años A, pero también se nos hace importante dejar nuestra huella como seres únicos.
Queremos dejar patente cómo somos, y para ello, nos echamos fotos los unos a los otros, con nuestra ropa favorita y en el lugar del cole que más nos gusta; miramos las fotos, vemos el resultado de nuestro trabajo, el enfoque, el encuadre, la nitidez, la cara que hemos puesto y que se ha quedado para siempre en nuestra foto.
También hablamos de nuestras aficiones, de lo que nos gusta hacer de verdad; compartimos una conversación en la que nos llegamos a conocer aún mejor, contando a los demás alguna de nuestras pasiones. Buscamos en casa algo que lo defina y lo traemos a clase para meterlo en nuestra cápsula. Las personas que la encuentren, sabrán que a algunos les gusta el fútbol, la música o las historias de miedo.
NOSOTROS Y NOSOTRAS. on PhotoPeach
 
Y de entre las cosas que decidimos meter y que nos definen como grupo, tenemos nuestro cuento favorito, "El tragasueños", y el tarro de miel, para que prueben un alimento que sabemos por Montse, que no se estropeará.
Cuando tenemos que hablar de dónde enterrarla, recurrimos a las decisiones que ya tomamos; buscábamos un lugar con tierra blandita, en el colegio y donde pudiésemos hacer un agujero profundo. Preguntando a Marchena, nuestro conserje, conseguimos encontrar el lugar idóneo, y una vez elegido, creamos un mapa que guardaremos para no olvidar nunca dónde está nuestro ansiado tesoro.
Tomadas ya todas las decisiones, planificamos el día para enterrarla y lo preparamos como un día muy especial, donde invitamos a nuestros familiares para que nos acompañen. La jornada se torna festiva, pues apreciamos la importancia de todo lo que hemos preparado cuando vemos la visita de nuestras familias, que nos echan una mano para hacer el agujero y comparten con nosotros y nosotras la emoción que supone dejar nuestra huella en el colegio, para siempre.
Gracias a todos y todas los que de una forma u otra, nos han ayudado en esta aventura; habéis sido imprescindibles, como siempre.
La importancia de situarnos en el tiempo, de entender la sucesión de personas que supone la vida y el trabajo en equipo para conseguir hacernos visibles también en el futuro.

POR FIN, NUESTRA CÁPSULA. on PhotoPeach

jueves, 14 de mayo de 2015

PLANTILLAS ROMANAS.

Siguiendo con nuestro estudio sobre el arte greco-romano, descubrimos que también hacían pinturas y que disfrutaban pintando paredes enteras. Intentando hacerlo rápido, usaban plantillas que les permitían hacer un trabajo exquisito y ágil. Vemos algunos ejemplos de este tipo de arte, y nos volvemos a convertir en romanos, creando un enorme mural para que el que sólo podemos usar objetos cotidianos a modo de plantillas. Como resultado, una bonita obra donde los niños y niñas han apreciado una gran variedad de formas y tamaños resultantes al "repasar" sus contornos; una composición en la que han descubierto una nueva forma de crear, que como siempre pretendemos, les abrirá la mente a nuevas opciones que les irán enriqueciendo. ¡Probad en casa!

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EL TIEMPO QUE PASA....NUESTRA CÁPSULA DEL TIEMPO

Desde que en la clase se habla del tiempo como algo que se viene sucediendo desde siempre y que ha permitido que unos lleguen y otros se vayan, surgen conversaciones de lo más interesante; Ángeles, quiso compartir con los demás, unas monedas antiguas, de la época romana que nos llevaron a hablar de todo aquello que sucedió antes de llegar nosotros y que puede estar enterrado en el fondo del mar o debajo de la tierra. Miramos en Internet páginas donde se nos habla de yacimientos, de ruinas de excavaciones, y encontramos por casualidad, una página referida al descubrimiento de una cápsula del tiempo.
Comenzamos a investigar sobre qué es y para qué sirve y el entusiasmo y el interés comienzan a despertarse en todos nosotros, pensando en la idea de construir una. Sabemos que las cosas importantes no se pueden hacer a la ligera, sino que necesitan de un plan, como cuando quisimos construir una casa en el desierto. Es por eso, que buscamos y encontramos unos pasos a seguir si queremos conseguir nuestra propia cápsula del tiempo.
Lo primero de lo que hablamos es precisamente de eso, del tiempo; y para ello, tratamos de materializarlo utilizando el cronómetro. Sabemos que sirve para medir cuánto se tarda en hacer las cosas y contabilizamos acciones tan rutinarias como ponernos la chaqueta o ir al baño; apreciamos que hay momentos que duran más y otros que duran menos.¿Y cómo expresar eso? Buscamos la forma de reflejar en un papel la duración del tiempo, y encontramos una forma que a nosotros nos sirve, la línea recta horizontal; corta si es poco tiempo, y larga si es mucho tiempo.
Seguimos hablando de tiempo, y salen expresiones como minuto, hora o día; pero, ¿cuánto mide cada uno? Volvemos a usar el cronómetro y anotamos las acciones que nos da tiempo hacer en un minuto, una hora o un día; apreciamos así la diferencia que existe entre ellos.
Decidimos que queremos que nuestra cápsula del tiempo sea encontrada por otras personas, cuando se pase mucho tiempo. Pero, ¿cómo se llama el tiempo más grande?; una reflexión madura crea un silencio, incluso en mi como maestra, que no podría haberlo dicho mejor. El tiempo más largo es LA VIDA, esa que empieza cuando somos bebés y termina cuando somos viejecitos (no hablan de la muerte). En esta reflexión, seguimos viendo una concepción del tiempo egocéntrica, que no tiene en cuenta nuestros antepasados ni nuestros sucesores, sino simplemente nuestra propia vida.
La vida dura mucho y la representamos con una nueva línea recta horizontal, esta vez muy larga; y somos capaces de entender que en el transcurrir de esa línea, pasan muchas cosas. Conseguimos ubicarnos nosotros mismos, con nuestra edad, y ponemos otras referencias como cuando vayamos al instituto, a la universidad o al trabajo. Apreciamos que cuanto más tiempo pase, menos vida nos queda; surgen comentarios que ponen los vellos de punta, pues están siendo conscientes de que el tiempo que pasó, ya no volverá ("a tí te queda menos vida que a mí, porque yo tengo 4 y tú ya tienes 5 años)
Es por todo esto, que anotamos que queremos que nuestra cápsula sea encontrada al final de nuestra vida, cuando seamos viejecitos. Y se hace muy interesante apreciar cómo se ven ellos de mayores; usando una foto de ellos mismos y algunos rotuladores, consiguen envejecerse, cada uno a su forma. Se ven con gafas, con pelo de colores, con barba, con maquillaje, con bastón,...
Toca ahora, hablar de dónde esconderemos nuestra cápsula; conversando, llegamos a poner en palabras, ideas que tenemos en nuestra mente, y a poner en duda, ideas que habíamos tenido desde siempre. Si queremos esconder algo mucho tiempo, debemos taparlo, intentar que no se vea ni se note ("Anas en el teatro, vestido de fantasma, no se veía, pero sí se notaba que él estaba debajo de la sábana").  Surgen variedad de escondites, así que decidimos comprobarlo; siempre que hablamos de algo importante, es necesario actuar, ir haciendo conforme hablamos. Nos organizamos en 5 grupos y cada uno elige algo para esconder y un lugar para hacerlo; el resto de grupos, tienen que encontrarlo, y una vez que lo hacemos, analizamos cómo ha ido y qué fallos hemos tenido, intentando con ello, encontrar el mejor de los escondites.
Optamos por esconder nuestra cápsula del tiempo en un agujero hondo, profundo excavado en un suelo blandito; de eso ya sabemos, pues en 3 años, aprendimos a hacer agujeros para construir charcos. De entre todas las opciones que se nos ocurren, elegimos el campo como el lugar donde esconderemos nuestra cápsula.
Pero debe ser un recipiente que contenga cosas importantes, propias de nosotros, para que quien las encuentre en el futuro, sepa de nosotros y de cómo es nuestra vida. Después de mucho hablar, nos damos cuenta de que si queremos que nos conozcan, debemos incluir fotos, vídeos y nombres (nuestra imagen física y nuestro nombre nos definen y nos hacen únicos), así como dibujos, libros, comida, juguetes y algo propio de cada niño y niña, a elección personal.
La preparación de cada elemento será enriquecedora, dará pie a otras conversaciones y nos cargará de nuevas experiencias. Y al final, conseguiremos construir algo que nos definirá como grupo, pero también como pesonas individuales y únicas.
Somos los ancestros de los que llegarán después y aquí está ya, el interés que tenemos por dejar huella, por hacernos visibles en un mundo que cada vez nos interesa más. LA CÁPSULA DEL TIEMPO on PhotoPeach