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sábado, 16 de agosto de 2014

¡POR FIN LA TENEMOS!

Tomadas ya todas las decisiones acerca de la casa que queremos construir, y habiendo seguido el plan de trabajo que un experto como el papá de Mar nos aconsejó, llegaba un punto importante en el proceso, para que el que volvimos a necesitar su ayuda.

En su anterior visita, Rosalino nos habló de los planos y nos enseñó algunos; comprendimos que se trataba de un texto importante y necesario, que plasmaba en papel, lo que se quería construir en realidad.
Ahora, nos centramos un poco más en el tema, y con Rosalino, estuvimos viendo algunos ejemplos de planos de casas; se utilizaba un lenguaje muy concreto, al que hacíamos frente por primera vez, el lenguaje del plano. Con su ayuda, fuimos descubriendo qué elementos incluía cada plano y de qué forma se representaban en el mismo.

Pero es que aún había más; nuestro experto-compañero en esta aventura, nos trajo algo, importante e imprescindible. Nos reunimos a su alrededor y pudimos contemplar el plano de la casa de Fatma; como profesional del tema, nos había elaborado un documento real en el que se recogían todas las decisiones que el grupo había tomado acerca de la casa que queríamos construir. Nos explicó cada detalle y fuimos apreciando el valor del mismo; en un papel, se reflejaban todos nuestros esfuerzos, todo nuestro trabajo y gracias a Rosalino, parecía más real que nunca. Ahí estaba la casa para Fatma, ahí estaba el resultado de todo lo vivido en nuestra clase estos meses. 
Un plano hecho por un experto, un documento que guardaremos, al que podremos recurrir siempre que lo necesitemos; un texto que nos abre las puertas a otros lenguajes, a otras formas de expresar y compartir información, un medio más para comunicarnos. 
El plano de una casa que (quién sabe) algún día podríamos construir; porque lo importante de todo esto, ha sido el proceso y lo valiosos que nos hemos sentido al darnos cuenta de que juntos, podemos hacer todo lo que nos propongamos.

Gracias a todas las personas que de una manera u otra, han vivido con nosotros y nosotras, esta ilusión y este deseo de avanzar, siempre hacia delante.



sábado, 14 de junio de 2014

NUESTRO PLAN DE TRABAJO.


Gracias a la colaboración del papá de Mar como experto, teníamos ya trazado un plan de trabajo para aprender a construir la casa para el Sahara; el tener un plan por escrito, nos permite volver a apreciar la importancia de este tipo de lenguaje, pues con él, no olvidamos nada y todo resulta más sencillo.
Durante mucho tiempo, hemos hablado del Sahara, de sus cualidades, así que teníamos claro dónde íbamos a hacer la casa. Era entonces, el momento de hablar de tamaños; y como unos temas están relacionados con otros, los tamaños nos llevaron a hablar de dimensiones y capacidad de espacios. ¿Qué tamaño debe tener la casa?, ¿cómo es un lugar grande?, ¿cuántos caben en él?. Buscando por el cole, apreciamos nuestras sensaciones cuando estamos en un lugar grande y cuando estamos en uno pequeño; esto nos permite descubrir la relación entre la dimensión de un lugar y el aforo que permite.
Y decidido ya el tamaño de la casa, tenemos que acordar cuántas personas van a vivir en la casa; volvemos a demostrar nuestra necesidad de relacionarlo todo con nosotros y nosotras, así que, como no conocemos exactamente a la familia de Fatma, decidimos imaginar que su familia tendrá tantos miembros como personas hay en nuestra clase. Contamos cuántos somos y cada uno hace de un familiar; ahora sabemos que queremos una casa que permita albergar a 20 personas. Y para no olvidarlo, lo recogemos por escrito; para ello, utilizamos un papel grande, en el que todos quepamos dentro (aún nos cuesta eso de crear algo a escala, preferimos experimentarlo con nuestro cuerpo).

QUÉ TAMAÑO. on PhotoPeach
Los textos escritos siempre nos ayudan, y en este momento, rescatamos uno de los que nos dejó el papá de Mar; era necesario hablar de las habitaciones que queríamos para la casa, así que llegamos a un acuerdo sobre las que nos parecían esenciales. Todas debían ser grandes, pero nos surgieron dudas en el dormitorio; para ello, Rosalino nos dejó un documento donde se nos ofrecían muchas posibilidades en cuanto a disposición de camas y capacidad de las mismas. Analizamos el texto, barajamos todas las alternativas, y lo hicimos con nuestro cuerpo, para vivenciarlo mejor; de esta forma, establecimos un reparto que nos permitió hablar de una nueva forma de contar, de 2 en 2.
Y como era el momento de hablar de las medidas de las habitaciones, recurrimos a otro elemento importante en la visita de Rosalino, el metro. Fue sorprendente ver que nuestros niños y niñas tienen nociones sobre medida; saben que es algo importante que te da datos reales, que todo se puede medir siempre y cuando esté quieto y que hay muchos instrumentos de medida. Con este conocimiento previo, buscamos lugares que medir en el colegio y nos decantamos por paredes; ofrecemos a los niños y niñas, experiencias para que se familiaricen con su uso, vayan apreciando sus cualidades, reconozcan su utilidad.

MIDIENDO. on PhotoPeach

Pero, volviendo a un nuevo documento que nos dejó el papá de Mar, descubrimos otra forma de medir, usando nuestro cuerpo. Se nos ofrece aquí una nueva forma de conocer las dimensiones de un lugar, en este caso, una pared; podemos medir ocupando un espacio, utilizando nuestro cuerpo y el de los demás para ver qué pared es la más grande y cuál la más pequeña. Nos parece una muy buena idea y la encontramos cercana, asequible; se nos ocurren otras muchas formas de medir con nuestro cuerpo, y en cuanto tengamos tiempo, las llevaremos a cabo.
Hay sistemas de medida convencionales, compartidos por mucha gente, válidos y necesarios; pero también existen otros sistemas más particulares, que un grupo pequeño de personas puede acordar y que les permite comprender el tamaño de las cosas, la comparación entre unas y otras. Ambos tipos de sistemas, son igual de válidos.
MIDIENDO II. on PhotoPeach

domingo, 1 de junio de 2014

LA AYUDA DE EXPERTOS.

Cuando el grupo reflexiona sobre lo que pretende hacer, en ocasiones, nos es difícil avanzar; por falta de experiencias o información, necesitamos la ayuda de alguien que es más capaz que nosotros, y cada vez, tenemos más asimilado que las personas que nos rodean pueden echarnos una mano, si son entendidas en la materia. En nuestra clase no hay visitas aleatorias ni fortuitas, sino que todo está dentro de un plan con el que pretendemos conseguir dar respuesta a nuestras preguntas.
Por suerte, somos muchos y cada uno de nosotros, tiene detrás una familia, formada por personas involucradas en lo que ocurre en el aula; de entre todas ellas, el papá de Mar podía ayudarnos a avanzar en este momento. Por eso, su visita fue de lo más enriquecedora; primero, pusimos sobre la mesa nuestro problema y nuestra intención, echando mano de todo aquello que hemos ido escribiendo, recogiendo de alguna manera. De esta forma, pretendíamos que entendiese la realidad que ha estado ocurriendo en nuestra clase y de la que nosotros somos los dueños.
Usamos las fotos de nuestras casas, la lista con los acuerdos a los que ya hemos llegado, la bola del mundo; conocido el problema, el papá de Mar se presentó como experto, conocedor de la materia por su profesión.
Él, al igual que nosotros, comenzó a enseñarnos textos escritos donde nos había anotado los pasos a seguir para construir una casa, unos pasos generales que nos podrían servir para saber qué orden debíamos llevar. Acompañando este texto tan valioso, nos fue mostrando diferentes instrumentos que utiliza en su trabajo, y que para algunos, eran una auténtica novedad. El metro, catálogos, interruptores, un casco, materiales como maderas, azulejos,... Nos brindó su ayuda incondicional cada vez que nos hiciese falta, ayudándonos a entender que para él, es importante nuestra aula y lo que allí ocurre.
Ahora que la clase era aún más rica, tanto por la visita y todas las aportaciones del papá de Mar, como por todo lo que nos había dejado, era el momento de empezar a enfrentarnos a todo aquello. Lo primero que hicimos fue investigar todos aquellos materiales, tener una primera toma de contacto con ellos, cada niño y niña a su manera; algunos midieron, otros construyeron, otros leyeron, otros imitaron.
Y cuando todo aquello ya lo considerábamos como nuestro, decidimos ponernos manos a la obra; utilizamos el dosier que nos dejó el papá de Mar y establecimos en un mural los pasos que seguiremos para aprender a construir una casa.
Ahora todo está mucho más claro; gracias a Rosalino por su visita, cargada de sentido y contenido.

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ENLAZANDO IDEAS.

Es increíble la capacidad que tenemos de relacionar unas ideas con otras; a través de conversaciones, vamos uniendo diferentes temáticas, y nos damos cuenta de que todo está conexionado. Esto nos permite llegar al verdadero conocimiento, ese que no se segmenta en disciplinas, sino que es práctico y funcional, y nos ayuda a desenvolvernos en el mundo.
El Sahara nos llevó a hablar de nuestras propias casas; y nuestras casas, nos llevaron a hablar del colegio. Revisando todos los elementos que tienen nuestras casas, empezamos a hablar del timbre; reconocimos su utilidad, sus posibles formas y la necesidad de tenerlo. Pero también hablamos de otras opciones; si no tenemos timbre, podemos llamar golpeando la puerta. Comprobando esta posibilidad, nos dimos cuenta de que la intensidad del sonido depende de la distancia en la que nos encontremos; si nos colocamos junto a la puerta, escuchamos el golpe, pero si nos alejamos, dejamos de escuchar. Buscamos lugares lejanos a la puerta de nuestra clase, y llegamos hasta el más lejano, la calle; desde allí, no podemos escuchar la llamada de Ángel Minuesa.
Pero, ¿y nuestro cole? Si estamos dentro, necesitamos tener un timbre si alguien viene; el primero de los timbres nos lleva a Marchena, quien nos enseña otros timbres del colegio. Esto nos sirve para conocer cada vez más a fondo, nuestro Centro, un lugar en el que pasamos muchas horas juntos y que cada vez más, consideramos como nuestro.
Y hablando también de nuestras casas, nos enfrentamos a elementos que no conocemos; la imaginación propia de estas edades, a veces nos lleva a inventar respuestas ante lo desconocido. Muchas viviendas tienen puertecitas en las fachadas, ¿qué son? Vamos desechando propuestas hasta que damos con una que a todos nos parece buena, y ésta nos lleva a conversar; "son agujeros donde viven los bichos". Hablamos de bichos, de picaduras, de animales, de criaturas reales y otras no tanto, de antídotos,...
Volviendo a la realidad que en ese momento tenemos más cerca, nos preguntamos si en el cole habrá agujeros de ese tipo; acordamos sus cualidades (cuadrados y con diferentes tamaños y colores). Entonces, vamos descubriendo que nuestro patio está lleno de agujeros de ese tipo, pero no podemos abrirlos; encontramos uno que nos permite ver qué hay debajo del suelo del colegio: tierra. Empiezan las hipótesis sobre si por todo el colegio ocurrirá igual, para qué servirán entonces estos agujeros,... Dudas que a veces, se quedan en el aire; otras, vamos respondiendo con nuestras experiencias.

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martes, 27 de mayo de 2014

VUELVE FÁTIMA.

Ahora que ya conocimos a Fátima, establecimos un vínculo con ella que nos acercaba más al Sahara; después de compartir nuestra historia, volvió al aula para seguir familiarizándonos con la cultura de aquel pueblo. En diferentes sesiones, pudimos conocer al pueblo saharaui a través de sus olores, sus sabores, sus comidas; a través de sus sonidos, su música, su baile.
Apreciamos la riqueza de sus gentes y de sus tradiciones y abrimos nuestra mente a otras opciones, otras culturas que enriquecen la nuestra y la llenan de matices.
Ahora sabemos a qué suena el Sahara, a qué sabe; y todo gracias a Fátima, alguien a quien hace poco no conocíamos y que ahora, se ha convertido en importante para el grupo.
La despedida fue un hasta luego porque seguro que nos volvemos a encontrar por el camino; un beso fuerte a Fátima y de nuevo ¡gracias!



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viernes, 16 de mayo de 2014

LAS CASAS DEL MUNDO, DE NUESTRO MUNDO.

Tenemos muchas decisiones tomadas sobre cómo queremos construir la casa; todo lo vivido hasta el momento, nos ha permitido tener ideas claras sobre lo que consideramos importante e imprescindible en una casa para las personas saharauis. Pero aún quedan muchos cabos sueltos, y es que hablar de una casa, es hablar de infinidad de detalles; además, no todas las casas son iguales. Hay casas de todo tipo, y dependiendo de dónde nos encontremos, son de una forma u otra; de hecho, nuestras propias casas no son iguales. Volviendo a nosotros mismos, a lo que nos toca más de cerca, decidimos enseñar nuestra propia casa a los demás; a través de fotos, podremos hablar de cómo son, qué elementos tienen, para qué sirven.
Los niños y niñas traen a clase fotos de sus casas, y con esas fotos, traen un trocito de ellos mismos; de uno en uno, nos cuentan cómo es su casa, pero también nos cuentan anécdotas, historias importantes para ellos que han ocurrido entre esas paredes. Las mascotas que tiene Pablo en casa, el coche de la mamá de Mar, "el agujero para los bichos" de la casa de Ainhoa, el porche donde juega Alejandro, "la nave" de Irene, las habitaciones que tiene Antonio en cada una de sus ventanas, "la caja" para los papeles que abre con llave la mamá de Carmen, la cercanía de la casa de Luis con la de Pablo, la barbacoa de Daniela, la puerta que quema de Blanca y sus vecinos, la raya amarilla que no deja aparcar a nadie en la casa de Ángela,...
Historias, nuestras, y que decidimos compartir con personas importantes en nuestras vidas; y son tan importantes para nosotros y nos gusta tanto hablar de ellas, que casi olvidamos para lo que trajimos las fotos de nuestra casa. Pero en aquel momento, lo importante no era aprender a construir una casa, sino descubrirnos y conocernos aún más.
Aún así, para no olvidar todos los elementos que tienen nuestras casas, un compañero fue anotándolos en una lista, que nos servirá para seguir hablando de casas. NUESTRAS CASAS. on PhotoPeach

ACERCÁNDONOS AL PUEBLO SAHARAUI.

El mundo es mucho más pequeño de lo que creemos, y a veces, se dan las circunstancias necesarias para encontrar a alguien que, de una manera natural, nos puede acercar a una realidad que es en apariencia, lejana y ajena. Esta persona se convierte en una experta, alguien cuyo testimonio nos sirve para enriquecernos y seguir avanzando; a veces, este testimonio llega de una manera indirecta, a través de un libro, una revista, un periódico, un reportaje. Y otras, tenemos la suerte de contar con esa persona en vivo; podemos escucharla, tocarla, mirarla directamente.
En esta ocasión, a través de nuestros familiares, hemos conocido a Fátima, una mujer con una vida muy intensa, cargada de experiencias, que ha querido compartir con nosotros. Nos ha visitado en nuestra clase, y allí, le  hemos contado algunos de nuestros intereses, que tienen que ver con el pueblo Saharaui; ella ha escuchado atenta nuestra historia, esa que tiene que ver con lo que queremos saber, con lo que nos despierta curiosidad. Después, ha sido ella la que nos ha contado su vida, su infancia en un campamento saharaui; nos ha explicado cómo era todo aquello, cómo era su día a día. su familia, sus amigos. Teníamos tantas preguntas, que no éramos capaces de esperar nuestro turno, y no pudimos evitar bombardearla con cuestiones que tenían que ver con  el paisaje del desierto, las viviendas y edificios, su vida cotidiana, las fiestas,.. Ella nos fue contestando a todas ellas y fue tan cercana, que al marcharse, todos y todas sentimos que el Sahara no está tan lejos.




EL SAHARA, MÁS CERCA. on PhotoPeach

sábado, 26 de abril de 2014

UN ALTO EN EL CAMINO.

Conforme vamos avanzando, es importante ir deteniéndose para valorar el proceso vivido, los logros conseguidos, las dificultades encontradas, el camino recorrido. De esta forma, nos hacemos conscientes de todo lo que hemos hecho, valoramos cada situación y mejoramos en confianza.
La construcción de una casa para el pueblo Saharaui es un tema que lleva acompañándonos mucho tiempo, y ha llegado el momento de valorar todo lo que hemos hecho, de lo que hemos hablado, para conversar sobre hacia dónde queremos continuar. Utilizamos fotos, que nos ayudan a recordar cada momento vivido, a establecer relaciones y a justificar cada cosa que hemos decidido hacer, dándole una utilidad clara.
Creamos un mural con imágenes de nosotros mismos, haciendo, creando, actuando; expresamos las relaciones a través de flechas y vemos claramente nuestra meta, nuestro objetivo.

Seguimos tan inmersos en todo lo vivido, que seguimos hablando de todo lo que nos ha sorprendido; por eso, nos apetece disfrutar de cosas tan sencillas como apreciar los charcos que la lluvia crea en nuestro patio.

Conversando, nos damos cuenta de que estamos preparados para seguir avanzando, y que nuestras fuerzas ahora, queremos dirigirlas a esa casa que queremos construir. Decidimos comenzar estableciendo las cualidades que queremos que tenga el edificio, y para ello, usamos todas las experiencias vividas, todo lo que hemos aprendido con ellas. Somos capaces de argumentar nuestras ideas porque nos apoyamos en nuestras experiencias; estamos creando conocimiento.

  



domingo, 30 de marzo de 2014

LA BÚSQUEDA DEL CONOCIMIENTO.

Cuando en clase nos surgen dudas y tenemos que resolver situaciones, nos enfrentamos a problemas reales que nos preocupan, nos motivan, nos interesan; en esta búsqueda de respuestas, conseguimos llegar al conocimiento a través de experiencias que vamos viviendo y que tienen mucho sentido.
Seguimos hablando del Sahara, pero ahora, este lugar del mundo nos ha llevado a hablar de charcos, y para hacerlo, contamos con la ayuda de los niños y niñas del maestro Enrique, con los que compartimos nuestros descubrimientos, nuestro conocimiento, posterior a nuestra experiencia.                                                                                                 

                         

Para llegar al conocimiento, es fundamental seguir usando nuestro cuerpo, el primer elemento con el que nos enfrentamos al mundo que nos rodea; las huellas con nuestro cuerpo a través de la pintura.


Y unas dudas nos llevan a otras; a raíz de hablar de charcos, nos surgen preguntas sobre el agua: ¿por qué el charco no salió redondo?. Para resolverlas y poder seguir hablando, tocamos el agua, jugamos con ella, la pasamos de un recipiente a otro, nos mojamos. 
Y cuando vamos adquiriendo conocimiento, buscamos otros objetos que nos puedan seguir dando información; vamos por el colegio y encontramos objetos que se pueden llenar. Pero cuando retomamos la conversación, nos damos cuenta de que algunos quizás nos den problemas; estamos creando hipótesis, que después comprobamos. Y después de hacerlo, reflexionamos y volvemos a llegar al conocimiento; ahora, sabemos cuáles son las cualidades que deben reunir los objetos para poder llenarse. 
Después de nuestras experiencias, recogemos lo descubierto sobre papel, para reflexionar, compartir y retomar cuando lo necesitemos.

EL AGUA. on PhotoPeach

domingo, 23 de marzo de 2014

UN CHARCO PARA NUESTRAS HUELLAS.

Retomando el tema de nuestras huellas, recordamos que en superficies como la arena mojada, conseguíamos plasmarlas; pero sin embargo, en otras como el agua, no.
Nos preguntábamos cómo poder hacer huellas y nos dimos cuenta de que las huellas salían de nuestro zapato, pero que necesitábamos una superficie que nos permitiese reflejarlas. Se nos ocurrió que podríamos hacerlo mojando nuestro zapato en un charco de agua, pero tuvimos tan mala suerte que durante estos días, no estaba lloviendo. Ni cortos ni perezosos, decidimos construir nuestro propio charco; antes de hacerlo, se hace importante llegar a una misma idea de lo que es un charco para que todos y todas estemos de acuerdo. Hablamos de agua, de barro, de arena y de agujeros; decidimos que nuestro charco será grande y redondo, y deberemos caber todos. Lo haremos en la arena del patio y usaremos palas para cavar y cubos para llenarlo.
Para no equivocarnos, plasmamos en papel las decisiones tomadas; sobre la marcha, descubrimos nuestros errores, y los solucionamos buscando otras opciones. Utilizando nuestro cuerpo, comprendemos qué dimensiones debe tener el charco para que todos podamos caber dentro.
Nos surge un tema importante, y a la vez, complicado: la profundidad.
-Blanca: que no tenga mucho agua, que el director nos puede reñir porque cuando los niños salgan, se pueden resbalar.
-Ángel Minuesa: que se vayan por otro lado.
-Blanca: la ropa de invierno se mancha porque llega hasta aquí (se señala el tobillo)
-Ángel Montaño: entonces, el agujero que no sea profundo, porque nos manchamos la ropa.
-Carmen: yo no me puedo mojar.
-Ángel Montaño: tiene que ser un charco plano.
Para que todos entendamos qué es eso de plano, comparamos un charco con una piscina, un espacio conocido por todos: el charco no nos mojará la ropa, sólo los zapatos; no necesitaremos manguitos; no nos podremos hundir. Construimos el concepto de profundidad con nuestras experiencias y echando mano de lo que ya sabemos.

CÓMO LO QUEREMOS. on PhotoPeach
Ahora que todas las decisiones ya están tomadas, es el momento de actuar; salimos al patio y elegimos el arenero del patio de los mayores. Cogemos todos los instrumentos que vamos a necesitar y comenzamos cavando; las decisiones vuelven a cambiar sobre la marcha. En lugar de un agujero, decidimos hacer varios; los niños se van agrupando como quieren, uniéndose a aquellos compañeros con ideas similares a las suyas. Trabajan en equipo, y el arenero se convierte en un lugar donde todos buscan el mismo objetivo, pero cada uno lo hace a su manera.
Una vez hechos los agujeros, vemos que hay de diferentes tamaños, pero acordamos que todos nos sirven; toca llenarlos de agua, y cada niño y niña va al cuarto de baño con la herramienta que ha tenido para cavar. Intentamos transportar agua, pero vamos siendo conscientes de que no todos los útiles nos sirven; lo hacemos despacio, con cuidado, pero el agua se nos derrama.
Con la que conseguimos llevar al arenero, llenamos un agujero; el agua desaparece en segundo, y cuando Ainhoa se mete dentro para mojar sus botas y poder crear huellas, no lo consigue. "La arena se bebe el agua. No nos sirve".

LO CONSTRUÍMOS. on PhotoPeach
LO CONSTRUIMOS II. on PhotoPeach
 Ante este nuevo percance, se nos ocurre buscar "suelos blandos" donde poder cavar, pero que no sean arena; comenzamos buscando en nuestro entorno más cercano, queremos comprobarlo por nosotros mismos. Cuando no lo conseguimos, decidimos que entren en juego otras personas, quizás más capaces; visitamos el aula de la seño Mary y la del maestro Enrique. Escuchamos todas sus ideas, sus opiniones, se implican en nuestro problema. Los niños y niñas del maestro Enrique nos cuentan que ellos también construyeron un charco hace ya tiempo, y comparten con nosotros su experiencia, los textos que crearon en su momento, y nos abren la mirada al contarnos que se puede crear un charco en un suelo duro porque no hace falta cavar.

BUSCAMOS RESPUESTAS. on PhotoPeach BUSCAMOS RESPUESTAS II. on PhotoPeach Con toda la información, volvemos a nuestro espacio, a nuestra clase, y reflexionamos sobre todo lo que nos han contado; entonces, decidimos construir nuestra propia manera de hacerlo. Elegimos las pistas de los mayores y allí, usando como referencia todo lo que los niños de otras clases nos han contado, conseguimos crear un charco. Un charco que nos permite mojarnos las botas, plasmar nuestras huellas, experimentar, jugar, disfrutar.
Después del momento de actividad, reflexionamos y nos damos cuenta de que el charco que hemos hecho es grande, "plano", pero no es redondo; el agua se nos ha escapado entre nosotros, y se ha ido por donde ha querido. Da igual que ya hayamos esperado con las piernas abiertas o cerradas; ha huido igual y la forma resultante ha sido creada al azar, sin que nosotros pudiésemos intervenir. Pero, ¿podemos?, ¿o quizás no?...
Nuestras dudas, compartidas con otras personas que sentimos cercanas; la escucha de otras experiencias que enriquecen las nuestras; la implicación de toda una comunidad en algo que nace en nuestra clase; el valor de trabajar en equipo y saber que todos cuantos nos rodean dejan huella en nuestro camino.

jueves, 13 de marzo de 2014

LAS SOMBRAS SE MUEVEN.

Ahora que, a través de nuestras experiencias, tenemos la certeza de que en un día soleado, todo tiene sombra (al menos, si le da el Sol), decidimos seguir profundizando en un tema que nos sigue llamando la atención. Volvemos a ponernos en contacto directo con nuestra sombra y volvemos a confirmar que todo, incluso los juguetes que traemos de casa, tiene sombra; pero algo curioso está a punto de suceder, y es que, intentando colocarnos formando un círculo, apreciamos que algunos niños y niñas tienen su sombra delante, pero otros la tienen detrás. Empezamos a argumentar, a crear ideas en función de lo que ya sabemos; se nos ocurre, asociar este fenómeno con el tamaño de nuestro cuerpo. Pero en un intento de "rizar el rizo", comenzamos a movernos en corro y todo cambia; nuestras sombras se han movido. Nos damos cuenta de que la teoría que teníamos, era errónea, y que algo más influye en este movimiento. Marcelo aprecia que si nos colocamos mirando hacia un lugar concreto del patio, la sombra siempre permanece delante, aunque nos movamos; pero si nos colocamos mirando hacia el lado contrario, la sombra siempre permanece detrás.
Lo comprobamos, es una idea que parece acertada; nos damos cuenta de que nuestro compañero está en lo cierto. La posición de nuestra sombra depende de nuestra propia posición, pero ¿respecto a qué?; sabemos que el Sol tiene mucho que ver en todo esto, pero ahora no nos interesa meternos de lleno en ese tema. Para no olvidarlo, lo recogemos en un folio, y en ese momento, surge una conversación llena de sentido sobre cómo dibujar una sombra que está detrás de un cuerpo o en qué posición colocar el Sol.
Continuamos nuestro diálogo entendiendo que cualquier luz es capaz de crear sombras, no sólo el Sol; para ello, necesitamos oscuridad y usamos luces artificiales, como un proyector, que nos permite jugar con nuestra sombra y apreciarla en vertical. Vemos reflejadas nuestras cualidades, esas que nos hacen diferentes a todos los demás, y jugamos a experimentar, a movernos, a disfrutar.
Y conocemos otras luces artificiales con las que también podemos ver sombras en la oscuridad; luces que son menos potentes que el proyector y que requieren de una oscuridad tal, que buscamos por el colegio espacios oscuros. Apreciamos la luz que entra por las ventanas, la que podemos apagar con el interruptor, la que casi no apreciábamos por ser diminuta; y cuando estamos totalmente a oscuras, vemos que la linterna también genera sombras.
Descubrimos diferentes posibilidades para llegar a un mismo fin; intentamos con ello abrir la mente del niño y de la niña, darle diferentes enfoques y alternativas. Acostumbrarle a pensar de manera divergente, no cerrándose en una misma idea, sino dejando paso a otras que van llegando a través de nuestra experiencia.


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jueves, 20 de febrero de 2014

EL DESIERTO.

Antes de aprender a construir una casa para el pueblo Saharaui, estamos familiarizándonos con el lugar y conociendo la realidad que allí se vive. Ahora que ya hemos vivenciado dónde viven, se hacía importante hablar del desierto, un lugar del que teníamos alguna referencia y que para nosotros, tenía que ver desde el principio, con arena. Echando mano de nuestras experiencias en lugares donde también hubiese arena, empezamos a compartir ideas; Ángel Montaño decía que en la arena, se hunden los pies porque está blandita. Ainhoa decía que debajo de la arena, siempre hay piedras y que para verlas, había que hacer un agujero. Daniela nos dejaba claro que no confundiésemos el desierto con la playa, pues en ésta última había agua y en el desierto, no. Entonces, nos preguntamos en qué lugares había arena: en casa, en el parque, en la calle, en el patio; lo que teníamos más a mano, era nuestro patio, pero antes de salir, algunos niños dijeron que podíamos hacerlo porque hacía sol, ya que cuando estaba lloviendo no podíamos salir. Ángel Minuesa dijo advirtió que con el Sol, a veces no veíamos, y entonces, Ainhoa comenzó a hablar de sombras. Marcelo habló de cómo nos persigue nuestra sombra, pero algunos compañeros no estaban de acuerdo, pues creían no tener sombra.
Fue entonces cuando decidimos salir al patio y allí, pudimos apreciar nuestra sombra; algunas veces, parecía escaparse, pues no la veíamos, pero tan sólo era porque se había colocado detrás nuestra. Nos movíamos, nos parábamos, y la sombra siempre estaba ahí; Marcelo dijo que estaba siempre pegada a tus pies.
Cuando, pasados unos días, volvimos a hablar del tema, Carmen dijo que para tener sombras, siempre tenía que hacer Sol. Lo comprobamos saliendo al patio; en un día nublado, ninguno de nosotros pudo ver su sombra. Fuimos a los mismos lugares, pero nadie la encontró; sabíamos que el Sol tenía mucho que ver, así que fuimos buscándolo, hasta encontrarlo detrás de las nubes. Confiamos tanto en nosotros, que hablamos de formas de subir al cielo y tirar del Sol para colocarlo en otro lugar y poder ver así nuestra sombra. Apreciamos su brillo y Carmen nos advirtió de cómo debíamos protegernos los ojos con la mano para que no nos cegara; Ainhoa propuso también llevar gafas de sol. Concretamos que para que haya sombra, debe estar soleado, y no nublado.
Ya de vuelta a clase, nos preguntamos si los objetos tendrían sombra; había ideas dispares, así que seguiremos investigando algo tan curioso y atrayente como las sombras.

LAS SOMBRAS. on PhotoPeach
Siguiendo con el desierto, fuimos hablando de la arena con las muestras que algunos niños y niñas habían traído al aula; nos contaron de dónde la habían conseguido, y vimos las diferencias entre ellas. Nos fijamos sobre todo en el color, y algunos niños argumentaban que la arena es clarita, y que si es oscura, entonces no es arena, sino tierra. Blanca explicaba que la arena también podía ser oscura, pues lo importante para saber si era arena, era cogerla con la mano y que se te resbalase entre los dedos. El color, la textura, su composición; necesitábamos algo que nos permitiese comprobar y experimentar, intentando con ello que todos nos pusiésemos de acuerdo; entonces, recordamos lo que dijo Ángel Montaño sobre la arena: en la arena, se hunden los pies. Yaiza y Alberto metieron sus pies en la arena, y pudimos ver ¡huellas!
Eran las de sus pies, diferentes una de otra, y entonces nos surgió el interés por ver la nuestra; ¿dónde encontrar arena como aquella? En nuestro patio. Salimos e hicimos huellas y más huellas con nuestros pies, todas diferentes; nos preguntamos si en otros "suelos" también saldrían, y probamos en los charcos, pero no lo conseguíamos. Vamos a seguir buscando nuestras huellas en diferentes texturas y materiales, ¡ya os iremos contando!

HUELLAS. on PhotoPeach Tanto las sombras como las huellas tienen que ver con nosotros, con nuestro cuerpo; son únicos, pues los míos no son igual que los tuyos. Eso nos hace diferentes y nos permite sentirnos seres individuales.

domingo, 9 de febrero de 2014

EL SAHARA, AÚN MÁS CERCA.

En esta semana, hemos tenido la suerte de recibir la visita de alguien que nos ha acercado a una realidad de la que llevamos tiempo hablando en clase y con la que estamos implicados. La mamá de Daniela vino a contarnos cómo es el lugar donde viven los niños saharauis y a narrarnos su visita a uno de los campamentos; nos enseñó fotos y nos contó todo lo que vio y vivió con ellos. Se trató de una experiencia que nos interesó mucho y que nos generó dudas y preguntas que Mariló nos fue repondiendo; casi todas, tenían que ver con el día a día que se vive allí. Aún nos cuesta entender que sean capaces de vivir sin todas aquellas cosas que a nosotros y nosotras nos resultan tan imprescindibles; estas carencias siguen aumentando nuestras ganas de conocer y descubrir la manera de sentirnos útiles ante situaciones de este tipo.




Y siguiendo con este acercamiento, seguimos hablando de tiendas de campaña (gracias a Mariló, sabemos que se llaman Jaimas); como no hemos podido conseguir una, decidimos construirla. Elegimos los materiales y vamos trabajando en equipo, descubriendo que si primero llegamos a acuerdos y después, actuamos según los mismos, todo es más sencillo. Pero vamos encontrándonos con dificultades con las que no habíamos contado y tenemos que ir resolviéndolas.
Al final, somos capaces de montar algo parecido a una jaima en la que todos cabemos; y para ver si hay otras opciones, nos dividimos en dos grupos y buscamos de qué otras formas se puede montar una tienda de campaña. El resultado final, no termina de convencernos, pues apreciamos su falta de resistencia.
Desde aquí, volvemos a pedir que si alguien tiene una tienda de campaña (aunque sea pequeña) de las que se montan, nos sería muy útil para apreciar las diferencias que existen con respecto a la que nosotros hemos montado.

CONSTRUYENDO UNA TIENDA DE CAMPAÑA. on PhotoPeach

martes, 21 de enero de 2014

EL BARRO.

A estas edades, es fundamental ofrecer a los niños y niñas, experiencias que les enriquezcan, les den la oportunidad de tocar, oler, mirar, apreciar a poca distancia; todas estas experiencias van aumentando el bagaje del niño, sus posibilidades, su conocimiento para enfrentarse a todo lo que le va llegando. Por eso, cuanto más rico sea su entorno y más oportunidad tenga de experimentar, más competente se irá haciendo.
Hablando del Sahara, nos llamó la atención que mucha gente vive en casas hechas de barro, algo chocante para nosotros, pues nuestras casas son diferentes.
Nos sorprendió tanto, que decidimos comenzar a hablar del barro, y para poder hablar con propiedad, comenzamos haciendo barro; nos fue sencillo saber que necesitaríamos agua y tierra, y teníamos claro dónde podríamos conseguirlo. Conseguimos un barro que pudimos tocar, ese día dio igual ensuciarnos; apreciamos su textura, su temperatura, y nos dimos cuenta de que era "flojito", nada duro ni fuerte, pues se escapaba entre nuestros dedos, y si pretendíamos construir algo, era muy complicado. Decidimos esperar, darle un tiempo para ver si se ponía duro y en efecto, vimos que el barro se endureció; pero en cuanto apretábamos lo más mínimo, aquello se convertía de nuevo en tierra. Hablamos de que no era el mejor material para construir una casa.
Pero a veces, sin que tengamos que intervenir, la propia naturaleza forma barro; uno de los días de lluvia, salimos al patio y cogimos un poco de barro del que se había formado con la arena. Lo volvimos a tocar, esperamos y nos volvimos a dar cuenta de que era un material poco fuerte.
Intentando darles diferentes propuestas, llego al aula otro tipo de barro, uno que utilizan las personas para crear todo tipo de objetos y que se compra en las tiendas; vimos semejanzas y diferencias con el que nosotros habíamos creado. Era más sencillo de moldear, así que hicimos diferentes formas; lo dejamos secar y al recogerlo, apreciamos que era más duro que el otro. Pero usando toda nuestra fuerza, pudimos romperlo también.
Con todas nuestras experiencias, ahora sabemos más del barro, y podríamos saber mucho más, pero nuestras intenciones van por otro lado. Somos más ambiciosos y no nos gusta quedarnos estancados, así que ahora, nos centraremos en otro dato que pudimos conocer en el vídeo de Fatma; algunos saharauis viven en tiendas de campaña....

EL BARRO. on PhotoPeach

jueves, 16 de enero de 2014

UN NIÑO, UNA CASA.

Como siempre, todo lo que ocurre a nuestra alrededor, nos afecta, y cada vez más, somos conscientes de que estamos en el mundo y podemos intervenir en él; por eso, el otro día, cuando nos trajeron las bolsas para recoger comida para el pueblo Saharaui, se originó en clase una conversación muy interesante.
Nos preguntábamos dónde viviría ese pueblo, por qué necesitaban comida y cómo podríamos ayudarles; utilizamos nuestro ordenador para conocer algo más acerca de dicha realidad, y pudimos situar dicho lugar en nuestra bola del mundo. Nos dimos cuenta de que están mucho más cerca de lo que pensábamos, y esto nos sorprendió; para ponerle cara al problema, vimos en Internet un vídeo que cuenta el día a día de una niña que vive en un campamento Saharaui.
Pudimos apreciar que viven en un desierto y que su vida es muy diferente a la nuestra en cuanto a recursos, pero no en cuanto a necesidades; nos impactó ver sus casas, carentes de cosas que a nosotros nos resultan imprescindibles. Fue por esto, por lo que tomamos una decisión; vamos a aprender a construir una casa como la nuestra, para poder algún día, ofrecerle a Fatma (que así se llama la niña del vídeo) y a todo su pueblo, unas mejores condiciones y una vida más digna.
Es un reto importante, pero somos conscientes de que juntos, podemos; os pedimos vuestra ayuda y colaboración para todo lo que vayamos necesitando.
Como veis, nuestros intereses siguen aumentando, y cada vez nos vemos más capaces; nos gusta ser conscientes de las cosas que pasan en el mundo y es fundamental que algo se nos mueva por dentro ante las injusticias. No entramos en ideas políticas, eso se nos escapa; lo que nos importa, es ayudar a que una niña tenga una casa digna, porque nos sentimos cerca de ella.
Y en todo esto, nos iremos haciendo más competentes, iremos viviendo experiencias ricas y enriquecedoras.
¡Os mantendremos informados!